FIU

 FREE INTERNATIONAL UNIVERSITY - FIU

La academia ideal fundada por Joseph Beuys 

para fomentar la libertad y la creatividad

Por: Mayra Lucía Carrillo Colmenares

Las primeras academias fueron creadas en el siglo V a. C. por el filósofo griego Platón, quien deseaba ofrecer un lugar de formación a los ciudadanos capaces de contribuir al gobierno de la ciudad según principios claros y justos.

La palabra «Academia» proviene de Academus, nombre dado al jardín plantado de olivos donde se celebraban los encuentros entre jóvenes y que, según la creencia, revestía un carácter sagrado por estar dedicado a Atenea, la diosa de la sabiduría. Así fue como esta palabra comenzó a designar las reuniones organizadas por hombres libres a quienes les gustaba reunirse para estudiar y compartir sus gustos.

Según el autor Nikolas Pevsner, se sabe poco sobre las primeras academias hasta el siglo XV, época en la que la Italia del Renacimiento (tanto por su admiración por la Antigüedad como por su entusiasmo por el redescubrimiento de la cultura griega) decidió crear algunas. Así pues, bastaron unos pocos años, hacia 1560, para que existieran más de quinientas y para que adoptaran formas que les permitieran promover las ciencias, las artes (arquitectura, pintura y dibujo en un principio) y todo tipo de conocimientos (equitación, latín, geometría, etc.).

Dichas formas se establecían mediante un conjunto de normas escritas y acuerdos de funcionamiento (el origen de su nombre, la forma de las reuniones —frecuencia y duración—, los mecanismos de elección de los cargos —y las formas en que debían ser nombrados—, parámetros claros de comportamiento, el emblema y el lema que las representaban). Con el tiempo, ya hacia 1890, reconocidos intelectuales fomentaron el odio hacia las Academias al considerar que en ellas se concentraba la «peor colección de snobs, lacayos y ególatras que el mundo haya conocido».


La Academia ideal de Beuys

Dado que son las instituciones las que mantienen unida a la sociedad y determinan su forma, y que desde sus orígenes las academias han sido el lugar socialmente reconocido para la formación de jóvenes y adultos, Beuys considera que parte de su labor en la sociedad moderna es ayudar a instituir una Academia en la que sea posible cultivar la voluntad y fomentar la libertad responsable. 



Un lugar en el que se fomente la libertad interna, todos puedan ser acompañados en sus procesos de reflexión y se reconozca que el desarrollo de su personalidad y el fomento de la libertad son fines plenos de sentido y herramientas para la construcción de futuros deseables.

Y dado que, en su sentido más profundo, una institución es un conjunto de normas, valores, lenguaje, herramientas, procedimientos y métodos para abordar cuestiones y actuar, Beuys crea su academia ideal bajo el nombre de Free International University (FIU); se apoya en fundamentos conceptuales y establece normas, procedimientos y valores capaces de garantizar un profundo respeto por el ser y las experiencias de cada uno de los que se adhieran a ella.

Entre los fundamentos conceptuales que retoma, se encuentran los creados por Rudolph Steiner en relación con sus Escuelas Libres, especialmente concebidas para ofrecer a los niños entornos de crecimiento en los que su alma (reconocida como un todo orgánico en formación permanente) se cultiva en sus valores de solidaridad, escucha, respeto y amor por la tierra y sus procesos.


Parte de los procedimientos de formación que pone en marcha consiste en dar vida a conocimientos que generalmente solo se imparten en las academias de artes, tales como: la crítica de arte, la teoría de la literalidad, la teoría de los sentidos, la representación, el teatro y la presentación. Junto a materias propias de la formación en ciencias sociales, tales como: la sociología práctica, las ciencias naturales y la economía. Acompañadas de otras que nunca antes habían existido, tales como: la teoría del conocimiento, el comportamiento social, la solidaridad, la crítica de la crítica.


De este modo, Beuys crea una estructura de pensamiento que ofrece a un grupo humano la posibilidad de desarrollarse, expresar su propio potencial, realizarse y crecer en los planos espiritual e intelectual. Se trata de una estrategia de autoeducación gracias a la cual espera que sus participantes desarrollen técnicas de reflexión, creen conceptos para cultivar las energías fundamentales del alma —pensar/sentir/querer—, comprendan los procesos históricos, analicen los fenómenos sociales y refuercen su voluntad. Su institución es un concepto tan elemental que puede arraigarse en la organización interna de cualquier grupo humano que, sin depender de edificios ni de estructuras externas, se proponga descubrir, explorar y desarrollar el potencial creativo del individuo.

En un primer momento, Beuys desarrolló la FIU en paralelo a su actividad docente en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf (AAD) y dentro de la propia institución, a través de un comité creado en colaboración con Heinrich Böll. Poco después (cuando ya había dejado su puesto de profesor en la AAD), el 20 de febrero de 1973 se publicó un comunicado titulado «Manifiesto de una Universidad Libre Internacional para la Creatividad y la Interdisciplinariedad», que exponía el objetivo central de la FIU y dio origen a un primer grupo al que Beuys perteneció hasta el final de sus días.

En 1974, además de un viaje a América, Beuys se desplaza a París, Inglaterra, Irlanda, Suiza, Oxford, Edimburgo, Londres, Dublín, Belfast, Irlanda, Suiza e Italia, con el fin de impartir conferencias y llevar a cabo acciones.

En 1977, tras seis años, Beuys se presenta en la Documenta VI de Kassel con la FIU y su obra: Bomba de miel en el lugar de trabajo. Dado que se trata de una creación inmaterial, que se basa en la actividad de sus miembros, Beuys considera fundamental delimitar el espacio de realización de su creación mediante largos tubos de plexiglás y miel (el símbolo más importante del pensamiento vivo y creativo, opuesto al pensamiento racional unilateral y rígido).

Así, además de la puesta en marcha de la FIU durante cien días entre los visitantes de la Documenta, Beuys presenta algunos de los logros alcanzados, por ejemplo:

• En Derry, contribuyó a reducir una elevada tasa de desempleo fomentando la investigación y la enseñanza de oficios en vías de desaparición.
• En Belfast, facilitó el diseño y la puesta en marcha de actividades culturales organizadas por ciudadanos de a pie.
• En Glasgow, antiguos reclusos y reclusos de la prisión de Barlinnie dirigen las actividades de la FIU desarrollando programas de prevención de la delincuencia juvenil.
• En Gales, la FIU ha permitido a sus participantes recorrer su historia desde la prehistoria y la época celta, pasando por la revolución industrial, hasta nuestros días.

Además, ha puesto de relieve investigaciones relacionadas con los problemas de las lenguas minoritarias en peligro de extinción y el desempleo.

Entre los valores, ideales y principios que defiende la FIU se encuentran:

- Aprender a percibir el contexto físico y espiritual de las cosas, a partir de su análisis. Gracias a la creación y el mantenimiento de estrategias que hacen visible la íntima correspondencia que existe entre las diversas estructuras espirituales, psíquicas, físicas y sociales, y al desarrollo consciente de las facultades que permiten la visión interior de todo lo que existe: imaginación, intuición, espíritu e inspiración.

- Reconocer individual y colectivamente que cada ser humano debe tener los medios materiales y morales para desarrollar toda su humanidad. Lo cual implica que es necesario garantizar a cada uno, contar con medios aproximadamente iguales para desarrollar sus diversas facultades y utilizarlos en su trabajo. Permitiendo a cada individuo social, disfrutar de la riqueza cultural y espiritual que él ayuda a producir, mediante un trabajo consciente y creativo.

- Crear y mantener habilidades sociales que fomenten en todos la capacidad de compromiso, la destreza para formarse juicios propios y garanticen el ejercicio de una libertad responsable. Esto implica llevar a cabo acciones que aumenten el nivel de conciencia de las instituciones existentes y garanticen la creación de nuevos métodos de regulación social.
- Realizar un examen del material histórico y tecnológico de la humanidad para modificar o renovar conscientemente aquello que contribuye a la preservación de la calidad de vida y la dignidad humana.

Beuys sabe que el desarrollo de la unidad espiritual de la humanidad permite descubrir nuevas posibilidades y nuevos talentos en los demás y contribuye a reforzar el espíritu de iniciativa y la creatividad. Por eso se dedica a fomentar una cultura de confianza y responsabilidad, a través de una serie de experiencias que, llevadas a cabo con gran sensibilidad, permitirían una renovación completa de los cimientos de la sociedad. Busca impulsar la constitución de una nueva sociedad, que permita un fuerte predominio del capital intelectual y social.

Una nueva sociedad que disponga de todos los medios y elementos necesarios para el mantenimiento consciente y efectivo de la libertad responsable, como tarea individual y colectiva.

Considera sus ensayos como estructuras útiles para desarrollar el Concepto ampliado del arte, como figuras de la sociedad a través de las cuales esculpe, actúa y en las que ve la posibilidad de que sirvan de puntos de partida para la creación de nuevos modelos de trabajo capaces de captar la materia física y espiritual de la humanidad.

Los integrantes de la FIU saben que ningún problema está resuelto de antemano, que hay que crear el «bien» en condiciones que no se conocen del todo y que son inciertas, y que recordar, relacionarse con los demás y participar en una historia más amplia exige un compromiso y requiere una presencia. Esta presencia se ejerce de forma natural en todo tipo de lugares concretos, tanto urbanos como rurales, tales como: plazas, calles, prisiones, salas comunitarias, residencias, etc.

Por eso contribuye al conocimiento y al mantenimiento de la diversidad, permite tejer el presente en un entramado particular de la historia de cada lugar, al tiempo que pone de relieve vías posibles para el desarrollo del potencial de innovación cultural. En otras palabras, hace posible la apertura de vías hacia soluciones creativas y orgánicas en todos los ámbitos y necesidades de la interacción humana, gracias a la gestión de información, conocimientos y competencias capaces de cuestionar las creencias fundamentales y los prejuicios habituales de las personas.

Teniendo como meta el lograr que las personas transformen conscientemente la información, los pre-supuestos, las creencias y sentimientos que determinan la forma en que se desenvuelven consigo mismos y con su entorno. Y a partir de allí ser capaces de aceptar, profundizar, reestructurar y resolver las paradojas con las que se enfrentan cotidianamente.

Beuys desarrolla acciones que se concentran más en los puntos fuertes, recursos, competencias y oportunidades de los individuos y su comunidad que en sus problemas esperando, con un esfuerzo continuado de un intercambio creativo de energías humanas, una reactivación consciente de aquellos valores vitales sepultados bajo la indiferencia, la rutina, la decepción, la violencia física y psicológica, la destrucción del medio ambiente.

Cada miembro es a la vez profesor y alumno, ya que cuando habla, es profesor, y cuando escucha, es alumno.


Sobre los sellos de la FIU

Hasta la fecha, se conocen tres sellos creados por Beuys para marcar todos los documentos propios de la FIU, todos ellos con la inscripción «Free International University» acompañada de un círculo (símbolo de perfección y unidad) como base visual común. 

El primero de ellos incluye la cruz beuysiana, que comenzó a utilizar hacia 1964 para confirmar que estos objetos buscan captar o hacer visibles sustancias espirituales.

Así, esta cruz, símbolo de la autorrealización, del sufrimiento y de la redención, e imagen de la razón y la intuición unidas en armonía, marcada por la sustancia de la que depende la vida animal, indica para la FIU la posibilidad de que sirva a los seres humanos para fortalecer su espíritu, realizarse y consolidar su intuición.
Un segundo sello incluye una estrella que pretende subrayar el carácter de guía cósmica de la FIU.

Y el tercer sello, aparecido en 1970, incluye los símbolos de la luna y la liebre, ya que estos dos símbolos están relacionados con la intuición, el movimiento y la capacidad de renacimiento de todas las cosas.

Bibliografía

CASSAGNAU, L. (trad.) (1992). Joseph Beuys – Volker Harlan, ¿Qué es el arte? París: Ed. L’Arche. Nota: la traducción utilizada es la que realicé en 2004.
FIEDLER, K. (1991). Escritos sobre el arte. Madrid: La Balsa de la Medusa.
KLÜSER, B. (ed.) (2006). Joseph Beuys. Ensayos y entrevistas. Madrid: Editorial Síntesis.
MANGUEL, A. (1998). Una historia de la lectura. Bogotá: Grupo Editorial Norma.
INTER NATIONES, (1986). Joseph Beuys – Sobre la muerte de Joseph Beuys, necrológicas, ensayos, discursos. Colonia: Bonn.
STÜTTGEN, J. (1982). Joseph Beuys – su paso como profesor por la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf 1966-72. Düsseldorf: FIU-Verlag.


Eloriginal de este documento fue redactado el 23-03-2017 enBogotá, Colombia, y su reescritura con traducción al francés tuvo lugar el 31-05-2026 en Pais de Loira, Francia.

Información y enlace de acceso al grupo virtual FIU, que comenzará sus actividades el 15 de agosto a las 17:00 (hora de Francia):


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